

El primer postre que realicé fue con 5-6 años en la cocina de mi abuela, es uno de los pocos recuerdos que tengo de ella y por ello creo firmemente en la necesidad de crear bonitos recuerdos que vivan para siempre.
Esas galletas de mantequilla fueron las primeras, y sin duda unas de las más ricas que he comido en mi vida. A raíz de esto siempre he seguido amando la cocina de mi madre y ella ha sido mi mayor mentora.
Vengo de una familia de mujeres luchadoras que han trabajado siempre al servicio de los demás, grandes amas de casa que han inculcado en mí la esencia de la buena cocina, el valor del sacrificio y la necesidad de luchar siempre por aquello en lo que se cree.
El amor por la cocina me llevó a interesarme por la nutrición, mi pasión por la estética en fomentar mi creatividad y todo ello junto a la historia de mi familia me llevó a decantarme por el lado más dulce de la gastronomía.
Con el tiempo tuve la necesidad de adaptar mis recetas y lejos de limitar mi pasión lo entendí como un verdadero reto. Quise que toda mi familia disfrutara de mis postres sin que se vieran mermados por la ausencia del gluten. Deseaba que nadie notara que no llevaban gluten y lo convertí en mi bandera.
Esto me llevó a formarme sobre alimentación sin gluten, a experimentar con diferentes harinas, a interpretar las etiquetas de los ingredientes…
En definitiva, a adaptarme a una nueva forma de entender la cocina.
No te voy a negar que no siempre ha sido fácil, he tirado y malgastado muchos ingredientes en recetas fallidas. Me he sentido frustrada, impotente y con ganas de abandonar esta batalla; pero como te he dicho me han inculcado el valor del sacrificio así que seguí y seguí hasta dar con la tecla.
Mi pasión por la pastelería me llevó a formarme en una de las escuelas de hostelería más importantes de Europa: Hofmann en Barcelona y despertó en mí las ganas de llevar a cada rincón de cada casa una porción de felicidad.
Porque ¿Acaso la felicidad no se encuentra en un trocito de tu tarta favorita?
Este propósito más la suma de que toda una familia pueda disfrutar de un mismo postre, sin limitaciones y con todo el sabor y textura acabron dando forma al espacio en el que te encuentras.
Un espacio para celebrar con un dulce, una tarta, cada motivo de alegría que nos da la vida. O que la tarta sea el motivo para convertir un día cualquiera en una fiesta.
Ya conoces un poquito más sobre mí, te doy la bienvenida y te invito a formar parte.
Siéntete en casa 🙂